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miércoles, 16 de agosto de 2017

DINERO MALDITO

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Se dice que el dinero es lo que mueve al mundo; y lo es a tal grado, que incluso en las cuestiones religiosas y espirituales, es tema principal.
Muchos dirán: ¿Y cómo esperas que alguien viva si no obtiene un estipendio o remuneración por su esfuerzo?
Cosa difícil es, debatir semejante cosa.
El dinero es necesario; pero siempre he dicho que tu labor debe ser aquella que te dé satisfacción, alegría y provecho; y que “El dinero no debe ser la meta, debe ser la consecuencia”.

Se han escrito miríadas de textos, en muchos diferentes idiomas tan solo para que entiendas que el dinero viene en función de tu esfuerzo, pero ninguno te da una fórmula específica para lograrlo; y es que simple y sencillamente no existe una receta mágica para hacer dinero de la nada. Si creas algo, incluso un libro para llamar a la riqueza, entonces podrás comenzar a tenerla. El dinero flota en el aire, cada persona que se cruza contigo lo posee en mayor o menor grado; y para obtenerlo de ellos, debes hacer algo que les interese o proporcionarles algo que necesiten. La certeza en tu desempeño será entonces: encontrar ese “algo”.

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Muchos roban, pues es lo más fácil, otros engañan, timan y mienten para quitar o arrebatar el dinero a los otros; pocos son aquellos los que en realidad, ofrecen una alternativa fehaciente a una necesidad, la mayoría te ofrece paliativos o te dan granos de arena por granos de oro.
De todo el trabajo que se realiza en el mundo; la creación de alimentos sanos, es la que a mi gusto genera mayor satisfacción al hombre, pues no solo le permite al hombre desarrollar la verdad de la creación, si no que lo hace con lo mejor y más natural que ha puesto Dios en sus manos; pero la derrota aparece, en cuanto te topas con los procesos de comercialización, coyotes y usureros que pagan poco y cobran mucho, que inventan mermas y esquilan la calidad para ganar centavos extras a lo que divinamente les correspondería, roban y amenazan, espantando a aquellos que buscan hacer un trato justo.
A muchos conozco que viven en la opulencia heredada de abuelos tiranos y viven creyendo que sus almas son salvas por ir a misa y dar limosnas menguadas; leen el Gran Libro y saltan la página en donde se condena hasta la tercera generación por los pecados cometidos.

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Asesinos y maleantes que atesoran lo hurtado para que sus vástagos crezcan en un lujo inmerecido, robado a verdaderos seres humanos.
Basura son, e infortunadamente, como basura se comportan.
Los verás por las calles en autos caros, pues es lo que les ocupa, vistiendo de marca y dando la vuelta al pordiosero; personas que solo se reúnen con los pobres para ver qué les pueden quitar.
Solo el que tiene sin desearlo da a manos llenas y naturalmente, la riqueza le persigue y los pobres le quieren y cuidan.
Son pocos, pero tal vez con sólo esos se pueda salvar esta humanidad condenada por sí misma.
Saludos.
J M Cabrera

viernes, 18 de octubre de 2013

ME DA VERGÜENZA

Me da vergüenza; vivir en un lugar en el que se proclama la seguridad y los actos de los políticos y funcionarios dicen otra cosa.
El pasado Domingo 13 de Octubre (2013), se registró una balacera en la esquina de Ejército Mexicano y Rafaél Cuervo, de la colonia Ylang Ylang, en Boca del Río, Ver  (19º 08´26.41” N  y 96º 06´50.80”O).
El sitios se encuentra a 1.5 kilómetros de la 26 Zona militar (83 Batallón de Infantería) y a 200 metros de la Defensoría Pública Federal. NINGÚN MEDIO dio los pormenores de la noticia. Se especula entre la gente que trabaja en una gasolinera anexa y en una tienda de conveniencia, que una camioneta de la policía llevaba a uno o varios detenidos por narcomenudeo y estaban siendo trasladados hacia una recinto mejor pertrechado, cuando fueron interceptados (en la entradita) por un comando fuertemente armado.
El despliegue (después de los hechos) fue impresionante, durante horas se vieron helicópteros sobrevolar la zona (por si los atacantes se habían ido a echar un café por ahí cerca) y se mantuvo la principal vía de Norte a Sur, completamente bloqueada.
Y aún así, el gobernini, se las da de que los que difunden la verdad “atacan la confiabilidad del puerto (conurbado)”.


Me da vergüenza; ver que el pueblo se distrae fácilmente con un espectáculo tan comercial como lo es el futbol  Sufren y se acongojan porque una selección que no está interesada en participar en el mundial, no alcanza a cubrir las mínimas expectativas de una “supuesta” potencia futbolista. O de los empleados de alguna televisora que sorprendida en uno más de sus engaños, trata de llamar a un pueblo que le es ajeno y despreciable, tan solo para engrosar su bolsa y acrecentar su de por sí, despotricada fama.


Me da vergüenza; ver que nuestro gobierno federal, pensando únicamente en su sueldo; haga ajustes en el fisco, pensando que la gente que paga impuestos va a seguir sus planes. Pensando en el  traje nuevo que se van a comprar en cuanto vendan el marranito, cuando aún no han ordeñado la escuálida vaca, ni han empollado los enclenques pollitos. Un gobierno que piensa que todo seguirá igual, que seguimos siendo el indito sentado bajo el nopal. Un gobierno que no tiene más carácter que el de alguacil de Nottingham, recaudador de impuestos y vendedor de riquezas del reino.


Me da vergüenza; entender que a pesar de intentar llevar una vida cumpliendo con lo que manda la legalidad, se vislumbre la certeza de que solo los que viven en la informalidad; hacen dinero; que hemos regresado al viejo México en el que: “El que no tranza, no avanza”. Al México de las mega marchas, de los enfrentamientos entre gobierno y disidentes, mientras que al pueblo se le da un mal futbol, aderezado con alborotos televisivos y se le niega la información. Me da vergüenza entender que si quiero algo mejor para mis hijas e hijos, será necesario crear un mundo aparte, un mundo que no brille, pues el brillo atrae a las ratas y a los tlacuaches, un mundo que sea de oro o plata forrada de latón. Un mundo en el que solo importe  la familia, y los demás, que se rasquen con sus uñas. ¿México merece esto? Vivir eternamente con el temor del hurto, el robo o el asesinato, vivir teniendo la certeza de que la policía debe atender a los manifestantes antes que a tu seguridad, vivir en el conocimiento de que lo que ganas con tu trabajo no es del todo tuyo, que lo que por nacimiento te mereces por haber nacido en éste país, se encuentra mercadeado por aquellos que se suponen son tus más caros e ineficientes empleados.


México debe despertar. Pero no debe hacerlo impulsado por aquellos que pretenden enarbolar un estandarte e ir gritando por la calle martirizándose (haciéndose mártir) al proferir que se ha cometido un agravio en su contra y con ello en contra de todo el pueblo.
México es poderoso,  tiene la facultad de enderezar a su gobierno. Tan solo es necesario hacer un sacrificio de voluntad; disminuir el consumo de combustibles, y electricidad, disminuir el consumo de agua, cambiar nuestros hábitos económicos y abandonar esos micro-vampiros que merman tu presupuesto. Utilizar al mínimo a la banca y a las grandes corporaciones que te venden productos de importación.

Cambiar a tus proveedores externos por proveedores locales. Fortalecer la economía de la zona, comprando a tus vecinos y unirse en un frente común.


“Divide y vencerás” dice le viejo adagio; y mira que les funciona.
Mantengámonos unidos o perezcamos en agonía solitaria.
Saludos.
JM Cabrera.



jueves, 7 de marzo de 2013

JUVENTUD, AMADO TESORO

“El corazón no envejece, el cuero es el que se arruga”
Nadie entiende este dicho en toda su plenitud, si no hasta que alcanza edades entre los cuarenta y cincuenta años.
El camino de la vida, es como cualquier camino o ruta, cuando lo transitas, te vas desgastando, ajando, rompiendo. Las piedras que bajan por el río, terminan como arena en las playas, del mismo modo, con el paso del tiempo terminaremos envejecidos o disminuidos por el trabajo que nuestro cuerpo realiza.
Los estragos reflejados por el paso del tiempo es en muchas ocasiones tema de grandes debates. A algunos les aterra verse envejecidos, a otros les emociona y otros simplemente dejan venir los efectos con total parsimonia. La razón del comportamiento simplemente depende del modo en que vivimos el envejecimiento de otros miembros de la familia; si el abuelo se la pasa quejándose de dolor de huesos, de que no puede o no lo dejan hacer nada, o que simplemente se siente triste y enojado por las consecuencias de su edad, entonces los niños comienzan a relacionar esos sentimientos con la llegada de la vejez.

 Pero, si por el contrario, el abuelo es una persona dinámica, que se la pasa viajando a donde se le antoja, o que simplemente reposa con total tranquilidad en el sillón de la sala, disfrutando una taza de café, entonces, los niños a su alrededor, comenzarán a desear una edad avanzada, en esas condiciones.

¿Cómo podemos llegar entonces a esa edad de manera digna y feliz? Pues planeando con tiempo nuestra vejes, para esto, es necesario crear un ambiente de complicidad con todos los miembros de la familia, entendiendo que todos, eventualmente llegaremos a una edad avanzada. La tranquilidad en la vejes proviene del equilibrio entre la capacidad económica y un buen estado de salud. Pues de nada sirve tener dinero si mantener tu salud te cuesta mucho, por otro lado, la buena salud es una ventaja, pero tratar de pasarla sin dinero, será duro, sobre todo si tu capacidad de producción se ha reducido con la edad.
Algunas personas comenzaron a trabajar y a estudiar desde muy jóvenes, con esto, mantienen un equilibrio llegados a la mediana edad. Los problemas surgen cuando se crea una obsesión por tener dinero o con volverse adictos al trabajo, lo que podría minar nuestra salud,  tanto física como mental, y que se traduciría como una enfermedad provocada por la vejez.
Uno de los secretos para lograr longevidad con calidad, es el cuidado en nuestra alimentación. El sobrepeso y la excesiva delgadez son factores que a la larga determinarán nuestra eficiencia para hacer frente al paso del tiempo.



Finalmente, la relación intrafamiliar, será primordial, una persona mayor puede considerarse completamente independiente y auto suficiente, pero como todos los seres humanos, necesitamos un lugar a donde llegar y sentirnos parte de él, por lo que la relación entre los diferentes miembros de la familia es también muy importante.
Todos crecemos, lo importante es que lo hagamos con valor agregado, de nada sirve ser como la verdolaga, hay que tratar de ser como el roble, formar una familia que no te considere un nopal, al cual visitar cuando tenga tunas, si no ser considerado como un árbol de la vida y recibir tal reconocimiento. Pugnar que siempre sea deseable para nuestros nietos, la dicha de “ir a visitar al abuelo”.
Ser, en pocas palabras, un anciano activo, no un viejo pasivo.
La ancianidad es una desventaja en sí, y lo es tanto, que Jesús no se permitió llegar a ella, aún con la sapiencia de su eternidad.
Somos seres humanos. Seamos humanos dignos.
Saludos.
J. M. Cabrera



viernes, 2 de noviembre de 2012

EL MIEDO EN NOSOTROS

Recuerdo que cuando era niño, sentía miedo. Era ese miedo a lo desconocido, a lo irreal que emanaba de lo oscuro de mi imaginación, lo que lastimaba mi infancia. Pero, usualmente sólo era por la noche, durante el día, la seguridad se afianzaba con la luz del astro solar, ver lo que nos rodeaba, destruye el miedo, que solo surge ante lo que nuestra imaginación crea y el ojo es incapaz de percibir.
Con los años, los temores a lo desconocido dieron paso a la osadía de la juventud, al valor que da el conocimiento más acertado de lo que nos rodea, al conocimiento ratificable.
Incluso mis amigos, eran capaces de compartir ese valor, los retos de a ver quien salta de más alto, quien se adentra más en la oscuridad, el atrapar el animal más repulsivo, el valor de grupo, que finalmente se manifiesta en el valor individual. Y lo mismo debió pasar con todos, en sus diferentes tenores y localidades, un pueblo valeroso, un país sin miedo.

Sin embargo, ahora, reina el miedo. Este miedo que se ha metido en el fondo de nuestro pensamiento, entre nuestra libertad y nuestros derechos, un miedo mordaz y virulento. Entró tan suavemente que muchos ni siquiera se dieron cuenta, hasta que lo sintieron en los huesos.
Pero ¿De donde ha salido ese miedo?  Ese miedo ha salido de los medios de comunicación. No hay nada más poderoso que un chisme mal intencionado, pero perfectamente dirigido. Muy a pesar nuestro, somos entes sufrientes, animales humanos; dentro de lo más primitivo de nuestro cerebro, se encuentra el “instinto de conservación”, esa respuesta bioquímica hacia el peligro. Se dice que lo que nos hace humanos es la capacidad de pensar y algunas otras cosas, pero lo que nos hace animales es el miedo y otras cosas más.


Ahora bien, al referirme a “medios de comunicación”, no me refiero únicamente a la televisión o al radio, si no a todos lo medios, de los que la población somos responsables.
Hace unas semanas, una serie de mensajes mal intencionados crearon una gran temor en el territorio de la delegación Iztapalapa, mensajes, telefonemas y comentarios verbales entre la población civil mantuvieron tensos a gran número de personas, provocando cierre de negocios y salidas anticipadas en colegios, con el ineludible congestionamiento de varias arterias viales. Pero ¿Por qué pasó todo esto? La respuesta es, por la facilidad para comunicarse entre personas situadas en diferentes lugares. Por ejemplo, a una señora le llaman por teléfono (si no es que a varias) para informarle que alguien comentó que un grupo de facinerosos andan causando destrozos calles abajo, la señora cierra su negocio ante el temor de las pérdidas que esto le podría ocasionar y aprisa se dirige a su casa, en el camino le comunica a alguno de sus vecinos lo que le han dicho, los vecinos que tiene hijos en la escuela, cierran sus negocios o casas y llaman a los chamacos para que se preparen, pues en el momento en que llegue, se suben y se marchan del lugar, los chamacos le avisan al maestro, prefectos y directivos que se tiene que ir, junto con otros 25 niños, esto pone en alerta a los directivos y al informarse del run run, sugieren que aquellos que vivan cerca de la escuela, se dirijan ahí inmediatamente, los muchachos midiendo el riesgo, se llevan algunos de sus amigos a sus casa, al considerar que la escuela es un punto de interés conflictivo (aunque debería ser el más respetado). El resultado es que: cuando llegan los chamacos a sus casas, es un total caos. Y solo ha pasado media hora desde que inició todo.


¿Por qué no es posible controlar el miedo? Pues sencillamente, por que se nos ha convencido de que lo que se diga por medio de un aparato, es verdad. Cuantas veces en comerciales, anuncios e incluso en el mismo medio, ha oído usted frases como “La verdad aunque duela” o “El Noticiero (o periódico o revista) que dice la verdad” y entonces te muestran a una persona que es el encargado de dar las noticias. Persona que entonces relacionamos con la verdad, con “el valor” y comienzan a circular comentarios dentro de los sistemas personales o sociales de que esa persona es un periodista valiente, que lucha en contra de los lineamientos impuestos per el gobierno, mafia, cartel o lo que sea, sin embargo, en realidad no lo hacen, mientras que los que en realidad luchan por decir la verdad, no pueden llegar a los medios nacionales, únicamente se les permite crear conciencia y algo de rebeldía en espacios muy localizados y marginados, lugares de los que usualmente emanan las rebeldías. Mientras que los que en apariencia son buenos periodistas viven bien, los que en realidad lo son, se mantienen pobremente en compañía del pueblo que los aprecia y respeta.
De esta manera, es que la verdad que se nos ha hecho conocer, en realidad podría no serlo tanto. Muchos filósofos han sostenido que “la verdad es relativa”, pues depende de aquel que la diga, la historia nos ha hecho entender que aquel que ha sido vencido termina como el tirano derrotado, mientras que aquel que vence se lleva todo el mérito y la gloria de auto nombrarse el poseedor de la verdad. Es por eso que aquel que posee el poder, puede manipular la verdad que se da a conocer, creando una atmósfera que se convierte en lo real y cotidiano. De esa manera, el miedo que se ha instalado entre nosotros, es creado por los medios de información masivo, y sin embargo es reforzado por los medios de información social y personal, así que, aun si los medios dejaran de emitir noticias alarmantes, nosotros mismos estamos tan acostumbrados a magnificar lo malo, que nos vemos rodeados de mediocridad, y cuando se llega a la cima, se trata de disminuir el triunfo.


El miedo es natural en todo aquello que este vivo, la preservación de la vida, es lo fundamental para la biología animal y pese a todo, somos animales.
Solo necesitamos tener el control de nuestros miedos para salir triunfantes, el problema es que constantemente nos dicen que debemos temer, que hay riesgos, que tenemos que ser violentos, en fin. Nos dicen que debemos mantenernos negativos, sin salida, pero en nosotros está la solución, apartemos la mente de las noticias, de las novelas, de las películas (sobre todo las que nos denigran, pretendiendo darnos a conocer algo que ya sabemos), podemos verlas, pero debemos tomarlos como son, noticias de otros lados, novelas y películas que no son nuestras vidas, tomemos la decisión, al final somos lo que deseamos ser.
Saludos.
J. M. Cabrera



domingo, 18 de marzo de 2012

SOLO EN LA NOCHE

La oscuridad pesa. Pesa como un cobertor muy grueso, que te sofoca. La sientes en la piel y aunque estés dormido es capas de despertarte.
Abres tus ojos de repente, parpadeas varias veces sin notar cambio en lo que vez. Sin moverte miras a todos lados y no eres capas de distinguir nada; Pero, algo parece moverse tras ese manto impenetrable. Te das cuenta de que no oyes ni sientes nada, tal vez así se siente estar muerto, un escalofrío recorre tu cuerpo, miras hacia arriba y crees ver la tapa de un ataúd, pero tu brazo estirado a un costado de tu cuerpo aprieta el colchón. No, estás en tu cama.
En tu mente la negrura te atrapa, un perro aullando en la lejanía te recuerda el lobo que erguido persigue a su víctima, y claramente sientes que algo se acomoda bajo tu cama, ¡Ese es su escondite!
Un vientecillo emana de no sabes donde y acaricia una de tus orejas, tus ojos buscan en el rincón al succionador de sangre, tus mejillas se aprietan y te alejas apenas perceptiblemente del peligro, dices -¡No!- como si la bestia te asechara junto a tu cama.
Un grito se oye fuera de tu casa, las imágenes de sangre y muerte te inundan, primero piensas en los cuerpos de tus vecinos, luego se revelan los de tu familia, tu vientre se contrae tanto que te duele, un sabor amargo se empieza a formar en tu boca que se siente seca, te ves a ti misma en un charco de sangre y una sombra con un cuchillo se acerca a ti, lentamente buscas refugio en la delgada sábana con la que te cubres, tus piernas se recogen y la orilla de la tela queda bajo tus narices, tratas de adivinar de donde vendrá el golpe, tu respiración comienza a acelerarse, tu corazón late tan fuerte que seguramente sería escuchado por cualquiera que esté en la habitación, sientes que un sudor frío comienza a perlar tu frente.
Afuera un vehículo pasa y por unos segundos ilumina tu habitación, el vampiro se retira, la sombra amenazadora desaparece y la fiera se ha esfumado bajo tu cama.
Pero la luz se va. Todo queda nuevamente en penumbras.
Alcanzas a escuchar que algo se mueve, ésta ves no es dentro de tu habitación, tus ojos siguen el sonido detrás de la pared que da al pasillo, los pasos son lentos, como si arrastrara algo muy pesado, te levantas un poco y te apoyas con los codos, escuchas como se sostiene de las paredes como para guardar el equilibrio, algo debe estar cargando, claramente escuchas la mesita colocada junto a la puerta de tu cuarto, movida ligeramente por aquello que arrastra, tratas de pasar por tu garganta un líquido que está ausente en tu boca; Un gato maúlla tétricamente, miras a la ventana que apenas es un cuadro oscuro flotando en la oscuridad total.
Algo ha tocado el picaporte de tu puerta, tu corazón parece tratar de huir a través de tu garganta- ¡Tal vez pase de largo!- La perilla vuelve a sonar, “eso”, está abriendo tu puerta.


Rápidamente te hechas para atrás y te cubres colocándote en posición fetal. Las bisagras anuncian que el terror tiene paso franco a tu habitación; todo es penumbra, una voz susurrante dice tu nombre.
Tu oído se agudiza de manera extraordinaria, alcanzas a escuchar la respiración de lo que está en la puerta, tu olfato te dice que huele a limón ¿Qué cosa podrá ser?, sientes de nuevo el vientecillo en uno de tus pies y sabes que lo tienes destapado, pero escuchas el sonido de tu piel moviéndose bajo la sabana y te detienes, “eso”, también podría escucharlo.
Un grito de auxilio se encuentra atorado en tu garganta, no sabes si dejarlo salir y revelar tu escondite o quedarte callado esperando que el ente no te encuentre.
La voz susurrante repite tu nombre y escuchas el sonido del apagador tratando de encender el foco sin lograrlo; procurando no moverte mucho, expones uno de tus ojos a la posibilidad de ser atrapado.
La oscuridad es total ¿Cómo puede algo moverse en ella?
Todo se ilumina de repente. Afuera en la calle, se escucha la celebración de los vecinos al contar nuevamente con energía eléctrica.
Tu padre se encuentra recargado en el marco de la puerta, mirando a todos lados.
- ¡Que bien!, la luz ha vuelto. Solo quería saber si todo estaba bien.
Tu rostro sale de entre la cobija, tus cabellos están enmarañados tu mirada trata de disimular el pánico que te consumía unos instantes atrás.
- Si pa, Todo bien.
Tu padre sonríe, cierra la puerta y lo escuchas caminar de regreso a su cuarto bostezando.
Te pones de pie y miras por la ventana, la iluminación exterior es suficiente para que puedas identificar todo dentro de tu habitación.
Escuchas al perro de la casa de la esquina ladrar y miras bajo la cama en donde solamente tus pantuflas de conejo habitan; en el rincón una chamarra ríe de lado ante tu miedo y un cuadro del “Che” con su seriedad, desaprueba tu falta de valor, el agua de un vaso desaparece dándole vida a tu lengua, un silencioso gato cruza la calle y la ruidosa de tu vecina grita nuevamente.
Una sonrisa aparece en tus labios, luego ríes ligeramente, desapruebas tu proceder ¿Cómo puedes ser tan tonto?
Colocas el vaso en el buró junto a tu cama, acomodas tu almohada y extiendes tu sabana, sonriente, recuerdas el perfume a cítricos que le reglaste a tu papá apenas un par de semanas atrás, cierras los ojos, algunos gritos se escuchan afuera, vuelves a abrirlos y de nuevo, la oscuridad total ¿Qué puede ser peor?
- ¡Maldición!. Tengo que ir al baño.

J.M. Cabrera